Valoraciones

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Recientemente el productor y director Brett Ratner hacía unas declaraciones en las que criticaba duramente a la web Rotten Tomatoes por su sistema de valoración de las películas a través de las críticas. La web recoge un gran número de críticas de cada película y calcula un número que equivale a la “valoración” global de la película por esos críticos. Ratner se queja amargamente que el trabajo de crítica convencional acaba en muchos casos reducido a un simple número. Y pone el ejemplo en Batman v. Superman, que fue producida por él, masacrada por la crítica, y que tiene una valoración lamentable en Rotten Tomatoes.

Es evidente que en el mundo en el que vivimos hay una tendencia a reducir casi todo a un número o una sencilla frase. Y que la reflexión y el análisis profundo suele brillar por su ausencia. Pero atacar la manera de hacer de Rotten Tomatoes es absurdo por varios motivos. En primer lugar porque junto a la valoración de la película, la web recopila un amplio número de críticas de esa película a las que puedes acceder con un solo clic. Por lo que si la queja de Ratner es que se prima un numerito a una valoración crítica, parece absurdo atacar a una web que precisamente recopila un gran número de críticas más profundas a las que puedes acceder. Los creadores de la web precisamente ha respondido a los comentarios de Ratner en esa línea, añadiendo además que la valoración global es solamente un punto de partida para los fans, que luego tienen a su alcance mucha más información.

Por otro lado, los sistemas de valoración de las películas están más que implantados en el mundo actual. Desde críticos valorando películas en diferentes escalas, hasta webs que recopilan votaciones de la gente, como IMDb o filmaffinity, que además intentan ofrecer un sistema de recomendación de películas basado en tus votaciones y las del resto de los usuarios. La recopilación de valoraciones de muchos críticos puede ser un elemento mucho más interesante, de hecho, que coger la valoración de un crítico concreto, o la valoración de los votantes por internet, que suelen tener unos sesgos muy marcados. En cualquier caso, la queja de Ratner, aunque no deja de ser una pataleta por la valoración que la crítica hace de algunas de sus películas, es interesante para reflexionar, no ya acerca del comportamiento de una web concreta, sino de la dirección en la que se mueve la gente a la hora de buscar información acerca de un contenido cultural, y acerca de valorarlo. Si la gente hoy en día busca un número concreto para ver si le puede interesar o no una película, en lugar de guiarse por otros factores más profundos, el problema no es de quien recopila esos datos, sino de lo que busca la gente. Esa tendencia a simplificar lo que es bueno o malo, a decidir en un momento si una cosa interesa o no, está cada vez más expandida. Y el último en moverse en esa dirección ha sido Netflix.

Desde hace unos días, Netflix ha cambiado su sistema de votación de contenidos, pasando de valorar los contenidos en una escala de 5 estrellas, a valorar simplemente con un pulgar arriba o un pulgar abajo. Ya no podemos decirle a Netflix si un producto nos parece horroroso, malillo, pasable, bueno o genial. Ahora las cosas ya son buenas o malas, blanco o negro. Dice Netflix que eso hará que más gente vote y que las recomendaciones sean mucho más efectivas. Pero los resultados, por el momento, son bastante dudosos. Más bien parece un esfuerzo por buscar lo más simple, en lugar de algo más profundo. Además, puede haber otros intereses oscuros en este cambio, intentando proteger determinados productos propios, y ocultando información acerca de cómo exactamente funciona el sistema. Porque además, parece evidente que las recomendaciones serán mucho menos ajustadas cuanto más simple sea el método de valorar.

En cualquier caso, es evidente que existe una tendencia a la simplificación, tanto por parte del espectador medio como por parte de las grandes compañías. Pero siempre, y más en esta época, hay mucha más información disponible para cualquiera que tenga el más mínimo interés en buscarla. Aunque se vaya a un modelo cada vez más simplificado sigue habiendo opciones para el que quiere más datos al alcance de la mano.

Juan Romero

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