Series de Sherlock Holmes

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The adventures of Sherlock

Formada por 4 series rodadas desde 1984 hasta la muerte por enfermedad de Jeremy Brett (actor que encarna al personaje principal) en 1995, esta serie es probablemente la mejor y más completa recolección y adaptación de relatos de Sherlock Holmes de la historia de la televisión. Los títulos globales que conforman la serie son: Las aventuras de Sherlock Holmes, El regreso de Sherlock Holmes, Los casos de Sherlock Holmes y Las memorias de Sherlock Holmes. Y están formados tanto por películas, como por capítulos de 55 minutos.

Desde el primer momento se puede apreciar, que los medios utilizados para ambientar la serie son notables. Numerosos extras bien caracterizados, así como calles, casas y establecimientos bien decorados, y el uso de carruajes hacen que el espectador se sumerja fácil y rápidamente en la época de finales del siglo XIX. Un cuidado y un mimo que también se dejan ver en los diálogos y en las actuaciones. Un gran esfuerzo que se ve recompensado por un muy buen producto final.

A diferencia de otras obras, como la serie de películas estadounidenses protagonizadas por Basil Rathbone en los años 30 y 40, y la serie protagonizada por el siempre destacable Peter Cushing a finales de los años 60, esta serie tiene el acierto de no mostrar a Watson como un pobre hombre simplón que no se entera de lo que está ocurriendo a su alrededor (aunque haya ocasiones en las que su capacidad intuitiva deje bastante que desear). No es necesario acrecentar de manera artificial la diferencia de inteligencia entre ambos personajes, para destacar la agudeza mental del personaje protagonista. De hecho, resulta menos realista hacer que un personaje de gran inteligencia sea amigo inseparable de alguien de quien uno se puede preguntar: ¿cómo puñetas hizo para aprobar la carrera de medicina?

Las actuaciones en general son buenas, pero hay que destacar al actor principal. Jeremy Brett es capaz de mostrarnos un Sherlock Holmes maniático, extravagante e inadaptado, pero al mismo tiempo entrañable, amable e incluso sensato cuando la situación lo requiere realmente. Desgraciadamente, a lo largo de las diferentes temporadas, se puede apreciar claramente el declive físico del actor. Al parecer, tras varios episodios de extremos cambios de humor y comportamiento, se le diagnosticó trastorno bipolar. Lo que unido a la medicación, provocó un cambio físico bastante pronunciado y quizá también unas actuaciones más sombrías. Los guiones y los relatos también terminan ayudando a crear esa sensación, al tratar o tocar en algunos de los últimos capítulos temas de carácter sobrenatural y onírico.

Sherlock

Decepcionante. Es la sensación que me queda tras ver la serie. Una serie que pudiendo llegar a ser un verdadero hito de la televisión actual, se queda a medio camino y no consigue llegar a ser la gran serie que podría y debería haber sido. El estilo es muy bueno. Cuenta con un montaje muy actual y una buena modernización de los relatos y personajes de los libros de Arthur Conan Doyle. Los actores interpretan muy bien su papel, y los diálogos y el guión parecen brillantes. Y sólo parecen brillantes, porque cuando llega la hora de cerrar esos excelentes guiones, por norma general, terminan desembocando en unos desenlaces realmente atroces. La sensación que queda, es que los guionistas no son capaces de mantener ese gran nivel mostrado, y resolver las tramas con la misma brillantez con que las presentan. Y es por eso que la decepción queda acentuada. Lo que comienza siendo un viaje muy interesante, termina en desgracia.

Casi todos los personajes son maltratados en mayor o menor medida. El villano principal de la serie, Moriarty, es el ejemplo más evidente. Que un villano no sea vencido, en numerosas ocasiones hace que la historia resulte más interesante y atractiva (ya se sabe el dicho que dice que cuanto mejor sea el villano, mejor es la película). Sin embargo, en el caso que nos ocupa, a Moriarty lo convierten en un villano que no puede llegar a ser vencido. Que pueda ser más inteligente que el propio Sherlock, no tiene porqué ser un problema. De hecho, que el protagonista se encuentre con un rival que esté más allá de su alcance, es una buena manera de humanizar un personaje que en ocasiones no lo parece. El problema viene, cuando parece que el guionista no ha sabido cómo salir del embrollo que él mismo ha provocado, desembocando todo en un desenlace absurdo y sin sentido alguno.

El pobre Watson también es vapuleado sin compasión. Si ya de por sí tiene que soportar a su colega, además se ve obligado a hacer frente a un terrible e inverosímil secreto de su pareja.

El único personaje que considero se salva de ser arruinado, es una magníficamente interpretada Irene Adler. Protagonista de uno de los dos capítulos que resultan, a mi entender, realmente destacables (Escándalo en Belgravia y El signo de los tres). La ladrona más famosa de los relatos de Sherlock Holmes, resulta un verdadero desafío para el protagonista, en una retorcida trama repleta de engaños y trampas. Una trama, que esta vez sí, cuenta con un final muy satisfactorio.

Enrique Remírez

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