Novae (Thomas Vanz, 2016)

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En esta sección siempre nos hemos sentido atraídos por las cosas distintas y la capacidad de ir más allá. Novae ha sobrepasado todas las expectativas.

Thomas Vanz es un director francés autodidacta cuyo interés en astrofísica le ha llevado a crear esta maravilla. Novae relata la historia de las fases precedentes a la muerte de una estrella, que culminan con una explosión hasta cien mil veces más potente que el brillo original de la propia estrella y que pueden ser observadas incluso a simple vista desde la Tierra. Esta explosión final se llama Supernova.

Lo interesante de este proyecto, además de la propia belleza que trae consigo el tema y la imagen, es precisamente la manera en que se ha creado; Vanz rechazó utilizar cualquier tipo de imagen creada por ordenador -en inglés el famoso CGI, Computer Generated Imagery- un concepto que hoy por hoy parece imprescindible utilizar en cualquier superproducción. Como él mismo señalaba en la presentación de Novae, la cinta es un homenaje a la filmografía de Nolan y de Kubrick. Una reducción de lo infinitamente grande a lo asequible, a lo humilde, un intento de representar una belleza muy superior. Un concepto éste que a algunos parecerá una locura y un error estrepitoso, pero que sin embargo funciona. Y de qué manera.

Para abordar esta tarea se sirvió de un acuario lleno de agua, una cartulina negra como fondo y varios botes de tinta. Tras cinco meses de investigación y ensayos, da los últimos retoques –cruciales- en After Effects. Y punto, nada más, todo reducido a lo esencial. El resultado es algo tan bello como el tema que trata.

El proceso de creación de Novae es, obligatoriamente, un alto en el camino. Con sólo 3 minutos demuestra la capacidad de lo sencillo. Con sólo 3 minutos pone en cuestión los procesos que ya desde hace tiempo hemos aceptado como una parte más de una superproducción, hasta tal punto que sin esas imágenes creadas por ordenador la película se sentiría algo así como huérfana, escasa de algo. Escasa de algo artificial, en definitiva. Por supuesto, el objetivo principal de una superproducción –como en las películas de ciencia ficción que rompen taquillas y en las que Hollywood invierte millones- es el de entretener, y parece ser que los millones y la realidad no se llevan bien. Parece ser que la realidad y lo natural resultan aburridos, que no entretienen, y que mejoran mucho más si por medio aparece un ordenador para transformarlas. Pues bien, Novae es un muro plantado en la cara de la conciencia de Hollywood. Un muro que demuestra las mismas capacidades que un ordenador, pero que son en definitiva naturales –reales- e incluso más fáciles de alcanzar.

Novae no representa sólo la historia de la muerte de una estrella. Novae replantea el concepto de post-producción, retomando lo esencial, crudo y en definitiva real. Cuestiona la verdadera necesidad de algo artificial y propone una vuelta a la verdadera esencia creativa; una esencia que sale directamente de un ser humano y que parece que ha sido olvidada desde hace mucho tiempo.

Aitor Boada

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