El nacimiento de una nación (The Birth of a Nation, Nate Parker, 2016)

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Hubo un momento en el que El nacimiento de una nación parecía predestinada a un éxito arrollador. Una película sobre la rebelión de un esclavo negro, que fue estrenada en Sundance a comienzos del año pasado en un momento particularmente receptivo a películas de ese tipo, justo tras unas nominaciones a los Oscars que obviaban a los actores negros. Una película que además consiguió varios premios en el festival y un acuerdo de distribución récord. Y que ha acabado por ser un fracaso colosal por culpa, en gran medida, de la polémica en cuanto a los problemas judiciales de Nate Parker, su director, guionista y protagonista.

Es difícil centrarse a valorar la película en sí sin tener en cuenta todas esas cuestiones previas. Parece obvio para mí que, tanto el éxito inicial de la película como el batacazo posterior, vienen dados por cuestiones extracinematográficas, y que ninguno de ellos era del todo merecido. Y para complicar aún más las cosas, Parker tiene la arrogancia de nombrar a su película como la repugnante obra maestra de D.W. Griffith, para intentar contraponer un mensaje de liberación violenta contra la esclavitud a la racista visión de aquella película. Lo cual hace que si comparas mensajes morales puedas pensar en la obra de Nate Parker de manera positiva, pero si comparas méritos cinematográficos la distancia de la película de Parker con respecto a la de Griffith es sideral.

En cualquier caso, si tratamos de abstraernos de todo eso, tenemos una película que nos cuenta la historia de un esclavo predicador que es utilizado por sus dueños para intentar, a base de sermones, apaciguar al resto de los esclavos en sus conatos de rebelión. Este esclavo acaba por ser plenamente consciente de las atrocidades que cometen los esclavistas, y termina por liderar él mismo la rebelión.

La historia es interesante, y tiene algunas secuencias potentes, pero acaba lastrada por la incapacidad de Nate Parker para conseguir una evolución coherente de su personaje en su triple faceta. Como guionista firma una historia que avanza a trompicones, como actor no es capaz de hacer creíble la transición de esclavo sumiso a líder revolucionario y como director se queda muy lejos de conseguir las notas de épica que intenta alcanzar una y otra vez, de manera forzada. Así, una historia realmente interesante, y con todos los ingredientes para conseguir sacar una gran película de ella, acaba resultando francamente decepcionante.

“Una historia interesante
que acaba lastrada por
la incapacidad de Nate
Parker en su triple faceta
de director, guionista y
protagonista.”

No digo que la película no tenga momentos de interés. En primer lugar, como digo, la historia que nos cuenta podría ser la base de una gran película. Y hay varias escenas, como uno de los sermones que da el protagonista, o la rebelión final, que funcionan realmente bien. Pero hasta llegar allí hemos pasado por demasiadas escenas que pretenden provocar una serie de emociones en el espectador que no terminan de lograr. Y otras escenas directamente prescindibles.

Así, El Nacimiento de una nación termina por ser una película mediocre, sostenida por una interesantísima historia y lastrada por el hacer de un Nate Parker que seguramente intenta abarcar mucho más de lo que puede, cegado por su cariño a dicha historia.

Juan Romero

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