Manifiesto

Mayo es un buen mes para nacer. Es un mes de primavera y revolución. No sólo nos referimos al Mayo del 68 en París o en México. El día 4 de mayo, día en el que salimos al mundo, fue cuando se produjo la multitudinaria manifestación de Haymarket en Chicago, cuya represión dio lugar a la conmemoración del 1 de mayo como día de la clase trabajadora. Sin embargo, la revolución que verdaderamente triunfó y en la cual actualmente vivimos también se produjo un 4 de mayo: Margareth Thatcher abría las puertas de su nuevo hogar en el 10 de Downing Street.

Mayo es un buen mes para nacer. Tan sólo esperamos que en este caso no sea el nacimiento de otra nueva derrota.

Pero primero partamos de una base: somos innecesarios. Nos unimos a una lista de miles de revistas, webs y blogs de, seguramente, mejor calidad y más contenido. Pero de lo innecesario nace lo que le da color a la vida. Somos cuatro gatos, literalmente (excepto por lo de gatos), pero tenemos una ilusión desbordante por ser leídos y ser partícipes de la marea del cine desde su bancada más alejada y segura. Por ahora.

Con nuestras particularidades esperamos convertirnos en esa lectura mensual que no te sueles perder. Ser un bloque que te ayude a construir una opinión de una película que ya viste o ayudarte a decidir si compensa dejarse 8 euros en esa peli que no te acaba de convencer pero en la que sale ese actor o actriz que tanto te gusta. Pero sobre todo ser un entretenimiento. Somos innecesarios. Y nos gusta.

En nuestra insoportable levedad, aspiramos a hacer crítica con sentido y sin sentido, con seriedad a veces y con humor otras, llevando argumentos hasta su límite y estableciendo relaciones incomprensibles a simple vista. Lo único que no queremos ser es tertulianos, charlatanes o emprendedores hipsters. Hablar por hablar sin tener puta idea pero creyéndonos que sí que la tenemos. No. No vamos a contribuir al triunfo de un estilo tan profundamente mediocre.

Éstas son nuestras únicas directrices guiadas siempre por un mismo cauce. Un cauce complejo e intrincado. Nuestro río Congo. Nuestro río Nùng. Nuestro descenso a la locura. En definitiva, nuestro amor al cine.