Las Stranger Things del cine de los 80

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Hoy en día, hablar de series de éxito es hablar de Netflix. Y, por supuesto, hablar de Netflix es hablar de, entre muchos estrenos, remakes, temporadas y capítulos, Stranger Things.

Stranger Things es la sensación del momento de seriéfilos de todas las edades, no tan solo debido a su adictivo argumento, sino gracias a los nostálgicos niños que protagonizan los episodios. Estos, están llenos de aventuras que todos hubiésemos deseado – o no – haber vivido durante nuestra infancia de haber residido en un pueblo perdido de los Estados Unidos. De hecho, parece que las películas y series protagonizadas por niños al estilo de E.T. están de moda otra vez; ya intentó J.J. Abrams con Super8 el regreso de estas, pero ha sido el 2017 el punto culminante de este espíritu ochentero, no tan solo con la segunda temporada de S.T., también con la nueva versión del filme It.

La serie en cuestión brilla por su genial apropiación de artilugios, elementos culturales, musicales y estilísticos de los ochenta. Los Hermanos Duffer, creadores del gran blockbuster, no solo cuentan con la gran Winona Ryder o Sean Astin, Mikey en Los Goonies, las referencias a la década de Madonna y Michael Jackson son infinitas. Desde el peinado de Steve, pasando por las hombreras y los disfraces de Halloween. Las elecciones en Estados Unidos del 84, los recreativos, Should I Stay or Should I Go, y, por supuesto, el cine.

¿No os recuerda el personaje de Eleven a E.T.? El motiv de las bicicletas es más que evidente, y se hace aún más real cuando la chica observa el mundo con la misma fascinación que el extraterrestre. De hecho, ella es escondida en casa de Mike y cuando, en un cierto momento, es necesario que salga y vaya a la escuela, la disfrazan con una peluca rubia que nos recuerda demasiado al cambio de imagen que Gertie intenta darle al alien. No solo esto, la dificultad comunicativa también está presente en la niña, que dado al hecho que es la primera vez que se relaciona con el mundo y las personas, no es del todo capaz de hablar, y tan solo repite algunas palabras. No solo esto, Mike “enferma” para cuidar a Eleven, que en la segunda temporada se pasa los días viendo la televisión… y hasta se quiere disfrazar de fantasma para no ser reconocida. Solo una diferencia, E.T. comía Reese’s Pieces; Eleven come Eggos.

Otra película con bicicletas: Los Goonies. Pero no solo el medio de transporte de los niños se parece al clásico infantil de Spielberg. Para descubrir donde se encuentra Hopper, el sheriff, se desarrolla una verdadera misión liderada por ni más ni menos que Sean Astin que descubre el significado detrás de los dibujos interconectados de Will. Irónicamente, los dibujos resultan ser un mapa; esta vez, pero, no nos conduce al tesoro de Willy.

En 1984 no tan solo Dustin se trae un adorable, que resulta no ser tan adorable, demodog; también sale a la luz la película de los Gremlins. De hecho, todo el tercer episodio de la segunda temporada gira alrededor de la misma temática que la película; alimentar y cuidar una especie desconocida que se hace más grande a medida que pasa el tiempo, y es imposible de controlar. Pero los demodogs no solo se parecen a los gremlins. De hecho, si tenemos en cuenta la apariencia de los monstruos, nos viene a la cabeza Jurassic Park – no es de los ochenta, lo sé, pero es Spielberg – y los dinosaurios, en concreto, los velociraptores. Ay, si Bob hubiese tenido más suerte…

Si vamos al primer episodio de esta segunda temporada, nos encontramos con una escena calcada a Close Encounters of the Third Kind. Will se dirige a la puerta de entrada de su casa, la abre y aparece un cielo rojo como la sangre entre relámpagos, que nos evoca al momento en que Barry Guiler, atónito, contempla una luz anaranjada que viene del exterior desde el recibidor. En la misma casa de los Byers, los escalofriantes instantes en los que Joyce intenta comunicarse con su hijo, visualmente, nos traen a la cabeza la película de A Nightmare in Elm Street. El desconocido y misterioso monstruo aparece de repente de la pared sin poder salir de ella, pero aterrorizando a cualquiera que lo vea.

De Indiana Jones no solo se reconstruye el estilo del intrépido en el vestuario del Sheriff Hopper. La relación de Nancy y Jonathan es verdaderamente similar a la de Jones y Willie Scott, hasta se produce el momento donde discuten si duermen juntos o separados.  En cambio, la relación entre Nancy y Steve nos podría recordar más a las de, por ejemplo, Sixteen Candles o The Breakfast Club. Y de Stand By Me lo que se reconstruye son las más que famosas escenas de paseos en las vías del tren.

Aunque no sea una película de los ochenta, creo más que necesario reconocer que el entero episodio nueve de la segunda entrega está basada en la historia de El Exorcista, una de las películas de terror más celebrada no tan solo de los años setenta, una de las mejores de toda la historia del cine. La madre de Will suplicando a los médicos que le digan que le pasa a su hijo, escenas en consultas clínicas, pero, sobre todo, el momento del exorcismo, en el que Joyce ata al niño y obliga al Mind Flayer que posee a su hijo que salga del cuerpo de Will y muera. Fantástica actuación de Winona Ryder y aún mejor actuación de Noah Schnapp.

Podríamos escribir páginas y páginas de referencias: El Resplandor, It, Poltergeist, Karate Kid,.. pero para finalizar, una última citación al homenaje que hacen los Hermanos Duffer al universo Alien y Aliens. Yo destaco las investigaciones por los túneles del Upside Down, mientras Hopper observa las pantallas en el laboratorio.

Mar Maduell

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