La excepción a la regla (Rules don’t apply, Warren Beatty, 2016)

0 Flares Twitter 0 Facebook 0 Google+ 0 0 Flares ×

Había mucha expectación por ver la nueva película escrita, dirigida, producida y protagonizada por Warren Beatty, porque habían sido numerosas las ocasiones en las que el legendario cineasta norteamericano nos había regalado auténticas maravillas cuando se encargaba de esa cuádruple faceta en sus proyectos, y porque hacía muchos años que no se ponía ni delante ni detrás de las cámaras. La excepción a la regla era además un proyecto personal que Beatty llevaba décadas queriendo sacar adelante, en el que iba a interpretar nada menos que a Howard Hughes. El resultado está evidentemente muy lejos de las expectativas.

Durante el primer acto de la película tenemos al personaje de Lily Collins, una aspirante a actriz contratada por Howard Hughes y al de Alden Ehrenreich, un chófer también a sueldo del magnate y a quien le encargan que conduzca a la joven a sus diferentes compromisos. Vamos viendo poco a poco la relación que va surgiendo entre ellos mientras comparten sus frustraciones al intentar hacerse camino en el Hollywood de los 40 y 50, estar contratados ambos por una de las figuras más importantes de ese mundo, pero a la vez ser totalmente despreciadas hasta el punto de que ninguno de los dos ha conocido personalmente a Hughes. En este primer acto tenemos una típica visión romántica de aquel Hollywood y una incipiente historia de amor, pero es todo tan blandito y con tan poca fuerza que estamos esperando que aparezca en pantalla Warren Beatty interpretando a Howard Hughes para que la película cambie en alguna dirección interesante.

Y sí, evidentemente en cuanto aparece Hughes en pantalla la película gana enteros en cuanto a extrañeza. Todo lo que rodea al personaje de Hughes y las subtramas que se generan a su alrededor tiene ese aire de rareza que estábamos esperando. Pero en vez de ser una rareza que mueva la película hacia otras cotas más elevadas, lo único que tenemos son situaciones sin mucho sentido. Y así, aunque te quedas esperando que en algún momento ese tono extraño que evidentemente invade todo gracias a la presencia de Hughes acabe haciendo clic y regalándonos algo interesante, la verdad es que lo que vemos sigue siendo igual de poco estimulante que durante el primer tramo, culminando con un poco creíble triángulo amoroso entre los tres protagonistas, y las rarezas de Hughes no sirven más que como anécdotas sin ningún peso específico en la trama.

La película acaba por lo tanto sin saber muy bien lo que quiere ser. Empieza como un blandito romance que quiere rendir homenaje al Hollywood de los años 40 o 50, un poco en la línea de películas recientes como en Café Society, de Woody Allen, pero en vez de manejar el triángulo central y el cambio de tono de la película con la maestría que lo hacía el maestro neoyorquino en esa película, Warren Beatty empieza a introducir elementos extraños porque sí, y la mezcla nunca termina de funcionar. Un poco como le pasaba a la también reciente ¡Ave César! de los hermanos Coen (y que también contaba con la presencia de Alden Ehrenreich), salvando las distancias.

Una lástima que un proyecto sobre el papel tan interesante como la unión de dos mitos del cine como Warren Beatty y Howard Hughes nunca llegue a dar lo que promete, y se quede en una película poco más que correcta, y un proyecto final que nunca está a la altura de la leyenda de Warren Beatty.

Juan Romero

6 Juan Romero

6

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *