If I’m James Dean, You’re Audrey Hepburn

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Hollywood ha sido origen de mucha controversia, mitos, leyendas y mentiras. El star-system y todos los actores que han formado parte de la industria cinematográfica más grande y con más historia del planeta, han sido mitificados, envidiados y amados de tal forma que muchos de ellos han conseguido la inmortalidad además de ser verdaderos iconos y referencias no tan solo para su generación, hasta para futuras generaciones. Ellos vivieron, y aún viven, envueltos de paparazzi, de críticas, de fans y de rumores falsos, que, en ocasiones, les han destrozado la vida. Son los ídolos de todos los que desearíamos vivir su vida, pero en ocasiones, se esconde una realidad muy cruda: su vida verdadera, detrás de las cámaras, la purpurina y el glamour.

Si alguien nos pregunta quien fue el gran mito erótico de los años 50, no nos viene nadie más a la cabeza que Marilyn Monroe. La rubia que preferían todos los caballeros, pero que, sin embargo, fue hallada muerta a la temprana edad de 36 años, supuestamente a causa de un suicidio provocado por una sobredosis de somníferos. Hija de Gladys Baker, que ingresó a un psiquiátrico por esquizofrenia, sufrió durante toda su infancia y juventud; nunca supo la identidad de su padre y vivió entre un orfanato y casas de familias que la adoptaron –  se dice que en una de ellas hasta abusaron sexualmente de la joven. Se casó temprano, tras abandonar sus estudios, y de repente empezó a ser modelo, asistió a cursos de literatura, y entró dentro del mundo del cine. En sus filmes, proyectaba una imagen de chica seductora, con un encanto inocente, a la que todos los hombres deseaban. Materialista e interesada tan solo por el dinero, ese fue el papel que representó en muchas de las producciones en las que actuó, y fue objeto de burla sin tener en cuenta que ella hubiera preferido que le hablasen sobre sus intereses intelectuales, no tan solo de su ropa interior. Tres matrimonios fallidos, depresiones constantes, una búsqueda fallida hacia la felicidad que la llevaron a una muerte trágica.

Otra muerte trágica y sumamente prematura fue la de James Dean, mito de la juventud libre y rebelde por excelencia, gracias a su brillante papel en Rebelde Sin Causa, de Nicholas Ray. A los 24 años sufrió un accidente que se llevó su vida y por eso, la suya fue una carrera corta pero intensa: tres películas fueron suficientes para convertir al actor en una verdadera leyenda. “Si viviera cien años no tendría tiempo para hacer todo lo que quiero”. Él fue uno de los actores que, como Marlon Brando, estuvo en el sitio correcto en el momento adecuado. De hecho, los dos actores se conocieron, y hay hasta rumores de que fueron más que amigos. El actor de El Padrino fue conocido, además de por sus películas y actuaciones, por sus once hijos y numerosos matrimonios; fue por muchos uno de los mejores actores de su época, sin embargo, todos sabemos que detrás de una estrella se oculta una triste historia: “I admire Marlon’s talent, but I don’t envy the pain that created it (admiro el talento de Marlon, pero no tengo envidia del dolor que lo ha creado)” fueron palabras de su primera mujer Anna Kashfi. Sus padres no tan solo sufrían de alcoholismo: su padre, estaba siempre ausente, y su madre consumía sustancias tóxicas, por lo que Brando tuvo una infancia marcada por la soledad y unos malos resultados académicos que hicieron que, en el centro escolar donde el futuro actor asistió, lo tachasen de “incorregible”.

La delgadez extrema de Audrey Hepburn proviene también de duras situaciones que el icono mundial sufrió durante su niñez. La actriz nació en Bélgica, hija de la baronesa Ella van Heemstra. Después del divorcio de sus padres, vivió con su madre en Londres y en Países Bajos, donde padeció de malnutrición y depresión durante la ocupación nazi del pueblo donde pasó las vacaciones. Su tío fue ejecutado, y su hermanastro fue deportado a Berlín; su familia se alimentó de bulbos de tulipas y ella bailaba para recoger dinero. Es seguramente por eso que, aunque sus padres fueran simpatizantes nazis, ella formó parte de la resistencia y fue activista durante la Segunda Guerra Mundial. La malnutrición que Audrey había soportado durante tres años fue la causa de su renuncia a la danza: dado a su estatura, delgadez y constitución, no pudo seguir bailando, y fue este motivo por lo que probó suerte en el mundo del cine. Y tuvo tanta suerte que es una de las pocas personas que ha ganado tanto un Emmy, un Oscar, un Tony y un Grammy durante su carrera.

Cuatro relatos de cuatro actores conocidos hasta por los poco interesados en el séptimo arte. Cuatro personajes de los que todos conocemos su imagen, pero poco sabemos de su verdadera vida.

Mar Maduell

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