Huelgas

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En los últimos meses hemos tenido a ambos lados del charco conflictos laborales que han amenazado con la huelga. En el caso de Estados Unidos, el gremio de guionistas amenazó con la huelga si no se llegaba a un acuerdo en el convenio que mejorara las condiciones para los escritores, centrado entre otras cosas en los nuevos modelos televisivos, aunque se llegó a un acuerdo a última hora. En España, el gremio de dobladores de Madrid está en huelga desde hace algo más de un mes, intentando renegociar un convenio que data en lo fundamental de los años 90.

Aunque evidentemente las diferencias entre un guionista y un doblador, y entre el mundo del cine y tv en Estados Unidos y España son astronómicas, no deja de ser chocante ver que los guionistas norteamericanos han conseguido que se tengan en cuenta los más nuevos modelos de explotación para el reparto de ingresos, tras haber hecho ya una huelga que actualizaba muchos de esos elementos a fecha de 2008, mientras que los dobladores madrileños no son capaces de conseguir las mínimas actualizaciones de los salarios y otras condiciones laborales desde hace más de dos décadas. Creo que eso nos da una idea general de cómo son las condiciones del mundo del cine, pero también de la televisión en ambos países. Porque realmente en este tipo de huelgas suelen ser las series las más afectadas, al manejar márgenes de tiempo normalmente mucho más cortos que las grandes producciones cinematográficas, por lo que las consecuencias se suelen centrar precisamente en las series de televisión.

Las peticiones de los guionistas norteamericanos se centraban en un mejor seguro médico (aspecto siempre fundamental en cualquier negociación sindical en Estados Unidos) y, sobre todo, en mayores porcentajes de ingresos cuando sus trabajos pasan a televisiones de pago, y unos derechos específicos orientados a las temporadas de series de 8 o 13 capítulos, para las que solían emplear un tiempo de escritura de guiones similar al de temporadas de 18 o 23 capítulos, pero por las que cobraban mucho menos. Y en todos los aspectos en los que se quejaban han conseguido mejoras.

Evidentemente, para conseguir el acuerdo, ha tenido mucho que ver la huelga que sí se materializó en 2007-2008 durante más de tres meses, que tuvo un seguimiento total y que paralizó muchos programas y acortó muchas temporadas de series, causando un grave perjuicio económico (y artístico) al sistema.

La huelga de dobladores en España es completamente diferente. Primero, las peticiones que hacen parecen mucho más modestas, y totalmente razonables, pero la fuerza que pueden ejercer es mucho menor. En primer lugar, está el hecho de estar localizada en Madrid, y además habiendo una división entre los diferentes sindicatos, por lo que, a pesar de ser uno de los focos más importantes, no puede ejercer una fuerza global (e incluso algunas cadenas han pasado a doblar las series utilizando otros estudios y actores). Y por otro lado está el hecho de que el doblaje no sea un elemento realmente fundamental, con lo que algunas cadenas han optado por emitir las series en versión original. Los retrasos en las emisiones, la obligación de la versión original, o los cambios de las voces están empezando a afectar a muchos espectadores que siguen un gran número de series, y está dotando de cierta visibilidad a las justas peticiones de los dobladores, que además parece que estaban avanzando en las negociaciones.

A mí no me gusta el doblaje. Creo que la versión original debería primar en prácticamente todos los casos para mantener la integridad de la obra, y solamente utilizar el doblaje en casos muy específicos y limitados. Y desearía que en nuestro país la tendencia actual cambiara radicalmente y el doblaje acabara siendo algo marginal en beneficio de la versión original. Pero es evidente que mientras exista el doblaje, el gremio de dobladores tiene que ser tratado de manera justa y acorde a su trabajo. Y si sus peticiones son razonables, como ciertamente parece, es obvio que apoyo su lucha sin fisuras.

De hecho, esa falta de actualización de las condiciones laborales de los dobladores es, según mi punto de vista, el motivo principal por el que el nivel de doblaje en España lleva empeorando de manera constante y notable en los últimos diez o quince años.

Juan Romero

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