Distribución on-line

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Tras estar relacionada con diversas distribuidoras durante los últimos años, hace unas semanas nos enterábamos de la sorprendente noticia de que The Irishman, la película que reunirá a Martin Scorsese, Robert De Niro, Harvey Keitel y Al Pacino, estaba en negociaciones para ser adquirida por Netflix. La noticia coincide además en el tiempo con la compra también por parte de Netflix de un proyecto en el que Andrew Dominik dirigirá a Tom Hardy en una película de guerra titulada War Party, y de los derechos para The other side of the wind, una película inconclusa de Orson Welles protagonizada por John Huston y Peter Bogdanovich.

Es evidente que, de un tiempo a esta parte, los servicios de distribución por Internet están ganando terreno a las grandes distribuidoras tradicionales. Y empieza a ser más o menos habitual la noticia de la compra de derechos de películas que triunfan en festivales por parte de Amazon, o la propia Netflix. Es una tendencia que da la impresión de ir a más, y que parece estar dando buenos resultados. En este caso, estamos ante un paso más allá y es el de compra de derechos de distribución de películas de alto perfil antes de rodarse, con lo que juegan un papel casi más como productores que como distribuidores. Y además estamos probablemente ante el acuerdo más importante hasta ahora, tanto por precio como por expectativas de la película, en el caso de The Irishman.

Era cuestión de tiempo que este tipo de acuerdos empezaran a llegar, está claro. Y cada vez serán más y más habituales. Pero no deja de ser sorprendente que sea precisamente Martin Scorsese una de las puntas de lanza de este movimiento. Porque Scorsese siempre ha defendido una postura tradicional en cuanto a las maneras de ver cine, con la sala como el espacio natural y a defender a capa y espada.

Hay varios modelos de distribución dentro de las compañías on-line. Es habitual, por ejemplo, que Amazon llegue a acuerdos de co-distribución con distintas compañías para llevar a cabo un estreno más o menos amplio en cines, y posteriormente, respetando los tiempos establecidos, estrenar la película en su plataforma. Sin ir más lejos, la recientemente oscarizada Manchester by the sea sigue este patrón. Una distribución de este tipo no cambia demasiado los canales habituales de distribución. Netflix, sin embargo, apuesta habitualmente por un estreno global directamente en su plataforma. Y si busca acuerdos de co-distribución para cines, suele ser un estreno mucho más limitado, y sin respetar la habitual ventana de exclusividad para salas, estrenando la película en muchos casos el mismo día en cines y en su plataforma. Con lo que el modelo es diametralmente opuesto al tradicional.

Evidentemente es muy pronto para conocer los detalles de estos acuerdos, y los planes que puede tener Netflix para la distribución de una película como The Irishman que aún no ha empezado siquiera a rodarse. Es probable que para una película de semejantes dimensiones opte por un sistema mixto, más parecido al que suele hacer Amazon, que por un estreno global en su plataforma acompañado de un estreno técnico para conseguir elegibilidad de cara a diferentes premios. Pero no es descabellado que optara por esta segunda opción, como ya ha hecho con alguna otra película de perfil medio-alto, como puede ser el caso de Beasts of no nation.

Para complicar aún más las cosas podría suceder, como en el caso de Beasts of no nation, que Netflix buscara un estreno simultáneo en salas y on-line, y que fueran las propias operadoras de las salas de cine las que renunciaran a esa opción mediante una especie de boicot por no respetar las ventanas de distribución. Y que convirtieran un pretendido estreno amplio en cines en uno limitado, como sucedió aquella vez.

En cualquier caso, y pase lo que pase con estas películas, parece claro que estamos ante un nuevo paso en un cambio de paradigma que parece inexorable, y que puede terminar por convertir las salas de cine en un medio cada vez menos importante en la vida de una película. Si la distribuidora principal de una película de primer nivel y altísimo presupuesto es una compañía on-line, es evidente que la idea es que la mayor explotación de esa película sea a través de dicha compañía, y no del estreno en el cine. Obviamente estamos en un momento de cambio que no se sabe muy bien hasta dónde puede llegar, pero sería realmente paradójico que este nuevo salto cualitativo en cuanto a dejar de lado la sala de cine llegara de la mano de uno de los grandes defensores de la misma, como es Scorsese.

Juan Romero

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